jueves, 30 de julio de 2009

Podrida odiando!!


Esto tiene que terminar de alguna manera, no se como pero tengo que encontrar la forma de que esto pare.

Como mierda se puede acabar con la mierda, como diablos me saco esta puta sensación del pecho, me duele, me aprieta, me harta.

¿Esta wea es el orgullo? ¿Esto acaso es el rencor? ¿o esto es el bendito amor del que todos hablan?

¿Esto es a lo que no hay que llegar?... por eso que para el bien de la humanidad, nos enseñan a comportarnos, a hacer lo “correcto”. Para lograr canalizar mas tarde estas cosas que se llegan a sentir. He hecho todo lo contrario, maldita sea, ¿como dicen que somos seres humanos libres?... no me siento así. Es cierto que mi libertad, no es la de los otros, por tanto no somos libres…no podemos hacer lo que queremos, no pueden haber cambios, ni calma, NUNCA vamos a tener todo… nunca vamos a estar bien. Soy un odito con patas. Cuantas esperanzas he visto pudrirse en el camino, maldición en que me convertí.

!!Cuantos besos me he tragado!!, !!cuantas caricias deje de dar!!, !!cuantas palabras tengo encerradas!!… ¿como me convencí de que la mejor manera de la que podía ser era no siendo?

¿Esto es la angustia? ¿Esto es?

¿Cuando le perdí el color a las cosas?, ¿cuando deje de darles valor y deje de creer?

¿Acaso esto es la tristeza madura?, la tristeza fortalecida… ¿donde están mis lágrimas? Maldición! ¿Donde esta la ternura que supuestamente no perdería?… maldita sea!!

Que podrida estoy… que pocas ganas tengo… cuanto quiero y tan poco que doy… egoísta!!

martes, 28 de julio de 2009

Copiloto: piloto auxiliar.
Piloto: El que guía o dirige…
Corazón: Víscera torácica, hueca y muscular…
Razón: Facultad por medio de la cual puede el hombre discurrir y juzgar.

De amor y odio. (En construcción)

Nuevamente pienso y en definitiva creo, que llegar a las nubes es sensacional, pensar todo y pensar nada, nadar por lo que llamas liquidez, que por cierto nunca e entendido en totalidad. Creo que nunca descubrirás mis secretos, aunque la verdad verdad, ya eres dueño de la mitad de ellos. Y no porque yo te los haya confiado, por eso te odio. Ya te lo he dicho antes.
A veces me gustaría que no te fueras nunca… que siguieras haciéndote el amable y dulce, que siguieras haciéndote interés en mis palabras y letras. Y otras veces me dan ganas de que desaparezcas para no escuchar ni tu voz ni tu risa idiota, durante los próximos cincuenta y cinco años.
Si un día todo esto se sabe, si algún día todo esto cobra el sentido oculto y soñado que nos empeñamos en tenerle, si todo esto algún día se hace realidad, quiero que tenga tu firma, por favor. Ya te e nombrado antes, ya te lo dije en tu cara.
Pensando en tu ansiedad frente a mi libertad, conoces todos mis motivos. Conoces incluso más que yo, así que, definitivamente o buscas la manera correcta de convencerme o lo dejas así… sin ningún tipo de revolución.
Revolución y tolerancia no van de la mano… y yo soy demasiado tolerante a veces, por eso creo que tus ganas de que sea revolucionaria nunca van a ser hartadas.
Tu bien lo dijiste, mi abuelo sabía que eras, sabía quien eras… y viste la tolerancia, la capacidad de entender, creo que por eso, años atrás se salvo de ser uno mas. Y creo que, si ya no paso para mi generación su inteligencia, de la que estoy segura que no tengo ni la décima parte… herede en exceso su tolerancia.
Si tú supieras cual es el mayor de sus dolores, lo pávido que fue, lo aprensivo e indolente… la crudeza de sus enseñanzas. Cuantas cosas tuvieron que pasar en su pasado para ser ahora todo lo que es.

La mezcla imperfecta bajo tierra, ella en un bote y yo en una nave.

No podía correr para quedar dentro de las rejas… paso en banda dos veces casi tres escalones, la tercera se sentó. Y recordé la justicia… ¿justicia? me avisas. Había olvidado que hacer en estos casos. En otra instancia te habría acompañado, en esta, ándate sola, para que aprendas. Léeme… léeme… ya po’ léeme. Si toy’ bien, te toy’ leseando… Y respira profundo, inhala y exhala, tiritan sus labios. Del dos… se ríe y se ríe… por favor cállate. Esto te jugara en contra princesa, durante los próximos seis meses, te tendrás que comer mis palabras que por cierto serán muy acidas,
n o r m a l !!, ¡no!, me dice, durante los tres años que quedan mejor. Bacilá!
Guardame torta, pero me guardai'. Ahora no es nave es fuerza aérea, caminata de carnaval, baila que te baila de un lado a otro. Ahhhh! Me enrede… se miró los pies. Me pise el cordón. Lo peor fue ver sus zapatillas, y ver que el cordón desabrochado no alcanzaba a llegar ni a la mitad de su tobillo, ¿Cómo lo pisó? Solo ella lo sabe. No te rías… que me da risa tu risa.
Me siento mal, me quiero sentar.
También trato de llorar… serena princesa, no pudiste.

La duda de los motivos.

No creo en nada de ti, porque los motivos de tus palabras son tan contradictorios a la realidad, no a la mía… sino que a tu realidad de quejas y rabias. Como me dices que quieres caminar, si estando de pie la tierra empieza a ceder bajo tus zapatos y te entierras, como me dices que quieres volar si has cortado una a una las plumas de tus brazos, como me dices que quieres hablar si cuando lo haces no te entiendes ni tú misma. Como dices que quieres amar si nada de lo que haces lo mueve el corazón.
Tus motivos son mis dudas.

miércoles, 22 de julio de 2009

Par de patos de Julio, 18:17 Hrs.


Descubrí que mi vida es una real mierda cuando no puedo escribir.

Dulce maravilla.


En tus pecas queda el recuerdo de los rayos de sol que nunca dieron calor, de los pies que nunca caminaron, de las manos que nunca pudiste tomar y de los abrazos que nunca diste… porque el destino, el destino en que pocas veces creo, lo quiso así.

Dulce maravilla, dulce inocencia que se deja pisar por la vida, que se deja llevar por sueños de niña, que se ahoga en lagrimas cuando buscas el porque.

Fue tu cuerpo maravilla, fue tu cuerpo dulce… el cofre de secretos asustados, de palabras ocultas, de besos dañinos en una tormenta de incertidumbre. No hay nada malo maravilla, no hay culpas que echar.

Fueron los mejores gritos y los mas energéticos brincos, tu verdad.

Tu verdad insensata, la injusticia es parte de la palabra mujer, como lo es también bondad y dulzura.

Tus lágrimas sin compasión, mis abrazos los más tardíos, mis palabras las más frías, tu fortaleza mi envidia y discordia, maravilla.

Princesa de uñas rojo pasión.


Entre el algodón que la cubre en su cama despierta la princesa, con las pestañas pegadas con el maquillaje de la noche anterior, los labios secos, el corazón latiendo como nunca antes, son los sueños la que la transportan a las sensaciones mas nefastas y amargas.
De pie, busca el mejor jabón en la colección que guarda en su toalet, para ocasiones “especiales” y la espuma más cítrica. Comienza a llenar la tina y se hunde en el agua caliente… aguanta la respiración, pasan los minutos y ella bajo el agua disfruta de la espuma en su suave piel.
Envuelta en una toalla elije el mejor vestido, el que queda ceñido y oculta lo que por ningún motivo se tiene que ver. Los zapatos en el tono del vestido, el sombrero pastel conjugan de lo mas bien, casi como la mejor de las oraciones. (Digamos que de cinco perfectas palabras).
Sentada frente al espejo… se pierde en sus pupilas café, acaricia su cara y prepara la mascara; con rimel, polvos, rubor, delineador y labial queda oculta en totalidad la inocencia. Los aros y el collar terminan la armadura.
Sentada en la carroza, se pierde en el verde de los árboles, donde recuerda las sonrisas de niña, las caricias escalofriantes, las mejores lágrimas de la vida, los gritos de pánico y los abrazos de miel. La sacudida de la frenada de los caballos la hace cerrar los ojos, y cae la lágrima, la lágrima que guardo durante meses, la lágrima de dolor y rabia, la lágrima mas negra que haya derramado.
Cuando se abre la puerta es la sonrisa mas dulce la que recibe quien la espera, las pestañas crespas lo pierden en sus pequeños labios, el banquete esta servido, las bandejas planteadas cargan el festival mas colorido de ensaladas, las velas comienzan a arder cuando toma asiento en la mesa.
A la distancia observa, contempla y piensa, la princesa tiene miedo, la princesa bajo su mascara esta asustada. Sonríe, conversa lo justo y necesario… y vuelve a sonreír.
El festín ha terminado, las bandejas están vacías, los restos ya son restos.
La mano se extiende para que se ponga de pie, su mano helada se estira y deja ver sus uñas rojas… desfila tranquila por el pasillo, cuidadosa armonía de sus tacones por el piso de madera. Por la espalda sus brazos son la jaula más maldita, tan pequeña, tan delicada, tan princesa. La voltea, la besa y la aprieta contra si, tan rápido como siempre, no hay tiempo que perder, las cintas del vestido caen al suelo, el ala del sombrero deja ver sus ojos brillar, por su espalda retorcida caen sus manos de hierro gruesas. Perdida en sus parpados se entrega, y la princesa piensa, susurra y sonríe. Enredada en sabanas de lija, su suave piel se rompe y sangra, recuerda una vez más las copas de los árboles del camino, las palabras inofensivas, las soledades de las siestas en el pasto. El la besa una y otra vez, el la mira y clava sus yemas en las caderas, la princesa una vez mas sonríe y el la aprieta mas fuerte. El aire que entra por su nariz arrasa con las melancolías que intentaba tragarse sin que el se diera cuenta.
Pega su mirada en el techo, ella cae como una pluma a su lado. Reacciona con el aroma a café que viene de la tetera que esta en la mesa al lado de la chimenea, que arde como el infierno, como el infierno mismo. Cubierta por la sabana que se arranco de las esquinas de la cama, se sirve una taza, él baja de su país de cobardía y acerca una caja de bombones. Es con el reflejo de las llamas, que brillan sus uñas rojo pasión, toma uno, traga café, en sus labios partidos acomoda la boquilla, temblando se acerca a la chimenea y prende su cigarrillo. Tiembla de frío, ni el infierno mismo que tiene en frente logra calmar el hielo que siente en su piel. El camina a su alrededor, como un animal que observa a su agonizante presa después del ataque.
La princesa toma otro bombón, mientras se derrite en su boca se acerca a su sombrero, que quedo tirado en la alfombra y lo acomoda en su cabeza, recoge su vestido y ajusta las cintas en su cintura, no hay nada que decir. Sus zapatos calzan a la perfección con el camino de regreso. Abre la puerta de la carroza, se ahoga en sus palabras y da la orden de partida. Mira su reflejo en la ventana y seca su negra lágrima.

Sin perder jamás…


Dime como secreto que sanemos una a una las heridas, dime que crees en mí como nunca antes lo hiciste, toma mis manos, tan fuerte que no puedan soltarse y no regresar, calma mis miedos y entre tus brazos enséñame a volver a creer, calma mi ira con tus pestañas y enciérrame en tus ojos para aprender nuevamente a volar.

Acompaña mis silencios ahora si de la mejor manera, no reproches mis idioteces como lo hice contigo ayer, tómame la mano y oblígame a escucharte porque es el dolor el que forma la coraza que impide… la ternura.

sábado, 18 de julio de 2009

dime ahora lo que dijeron tus lagrimas en silencio...
ya es tarde
lo vez...

no es que no quiera, es que me aterra volver a creer...
los casi mas de cien dias... son casi mas que la eternidad...
la aternidad que demorarias en volver a nacer
para que todo fuera distinto!!


si no lees mis ojos, no lees mi voz, no lees mi gestos...


solo confirmas que no me equivoque...
esta vez fui astuta



NO ME EQUIVOQUE!!



aunque me sienta de nueve, aunque me sienta de doce o de quince...
soy yo,
mis dedos los que escriben...
mis ojos los que ven
mis labios los que besan y hablan...



sinceridad te la estan pudiendo!!




martes, 14 de julio de 2009

En mi capital

¿Cuando se deja caer otra lluvia?

miércoles, 8 de julio de 2009

Emes, sujeto a modificación.

La luna no se mueve, son las nubes.
Y si la luna, como no se mueve, no lo ve.?
De ser así no le ha dicho nada. Osea no tiene idea.
y si no hace falta que te diga?
Marca la clave, y despega del cemento los zapatos.
Victoria.

Había otra vez

Asumo la cobardía con todas su letras, es parte de la vida.
Me mata el miedo.
Sí, lo admito.

...

Las manzanas maduras, cuando caen de los árboles, se machucan... aun así no dejan de ser manzanas, y los membrillos, saben mejor aveces machucados.
Prometo volver... y perderme en tus palabras, mecerme en tus silencios para poder entender, dijimos una vez que podían pasar los años, y que lo mas probable era que no nos íbamos a reconocer. Me asuste, me dolió y como muchas veces... esa no te equivocaste.
Lo prometo.