Si no digo yo… la observación vale más que mil palabras… aunque amo las palabras y sus infinitas interpretaciones, aunque interpretar observaciones suele ser más complejo.
Se imaginan si los pensamientos fueran como las nubes de los comics, ¡demonios! estaría perdida… porque si son pocos los que me entienden con solo hablar, estaría sola dando vueltas en el mundo, si pudieran leer mis nubes. Creo que no estaría nada mal, conocer así el mundo, el problema es que sabrías todo, y es precisamente lo que no quiero.
El descubrimiento diario de conocer, de saber, de querer, de gustar… deja abiertas las puertas de la interpretación, la especulación, las dudas. Con cada una de las migas que recojo los voy armando a todos, a ti y a mí.
Me caigo en mil errores, lo se… no somos iguales… nunca lo seremos, yo lo comprendo, lo entiendo y lo acepto. Las etapas están superadas, ya llegue a la meta, antes.
Supe desde un principio que la incertidumbre seria parte de todo esto… parte de ti, y me gusto... la piscina nunca estuvo llenándose, nunca estuvo llenándose.
Nuestras manos, nuestras manos, las mías temblaban, las tuyas no se, como todas las cosas que no me dijiste. Como todas las cosas que ya no quiero saber, no eres el mismo siempre, no eres el mismo. Tu esencia es de otra galaxia, como toda la materia… se transforma y lo hace mas velozmente de lo que yo logro entender. Tu dinámica loca, me desarma, en todo el sentido de la palabra, en todo mi sentido, me deja vulnerable… sin armas, sin defensa alguna.
Me gusta sentir, amo sentir, te sentí, pero no tanto. No porque quisiera poco, porque fue lo que tu quisiste. La verdad yo no quería nada a cambio, nada, por primera vez yo no quería nada. Tu pusiste los acentos en mis palabras, las comas y los puntos a mis oraciones, conjugaste los verbos a tu gana, ganas que no tenían absolutamente nada que ver con las mías. Eso es lo que yo vi, lo que yo sentí, lo que me gustó. Eso fue todo lo que no nos dejo, no nos dejo.
Se imaginan si los pensamientos fueran como las nubes de los comics, ¡demonios! estaría perdida… porque si son pocos los que me entienden con solo hablar, estaría sola dando vueltas en el mundo, si pudieran leer mis nubes. Creo que no estaría nada mal, conocer así el mundo, el problema es que sabrías todo, y es precisamente lo que no quiero.
El descubrimiento diario de conocer, de saber, de querer, de gustar… deja abiertas las puertas de la interpretación, la especulación, las dudas. Con cada una de las migas que recojo los voy armando a todos, a ti y a mí.
Me caigo en mil errores, lo se… no somos iguales… nunca lo seremos, yo lo comprendo, lo entiendo y lo acepto. Las etapas están superadas, ya llegue a la meta, antes.
Supe desde un principio que la incertidumbre seria parte de todo esto… parte de ti, y me gusto... la piscina nunca estuvo llenándose, nunca estuvo llenándose.
Nuestras manos, nuestras manos, las mías temblaban, las tuyas no se, como todas las cosas que no me dijiste. Como todas las cosas que ya no quiero saber, no eres el mismo siempre, no eres el mismo. Tu esencia es de otra galaxia, como toda la materia… se transforma y lo hace mas velozmente de lo que yo logro entender. Tu dinámica loca, me desarma, en todo el sentido de la palabra, en todo mi sentido, me deja vulnerable… sin armas, sin defensa alguna.
Me gusta sentir, amo sentir, te sentí, pero no tanto. No porque quisiera poco, porque fue lo que tu quisiste. La verdad yo no quería nada a cambio, nada, por primera vez yo no quería nada. Tu pusiste los acentos en mis palabras, las comas y los puntos a mis oraciones, conjugaste los verbos a tu gana, ganas que no tenían absolutamente nada que ver con las mías. Eso es lo que yo vi, lo que yo sentí, lo que me gustó. Eso fue todo lo que no nos dejo, no nos dejo.