domingo, 20 de junio de 2010

Nicolás.


No podía dejar de escribirte, mas sabiendo que me lees de vez en cuando y de cuando en vez…

Me entregaste de sopetón un cúmulo de ideas que ayudaron a acomodar el equipaje para el viaje que doy ahora, esa mezcla exacta que descifraste entre la razón y las emociones que describen a la perfección mi naturaleza. Reconozco que no lo había visto así, pero si valido tu teoría y la pongo a prueba no es mucho lo que desencaja con la realidad, es más… esa lucha constante para encontrar el equilibrio, soy libra y creo en eso, no lo obvies tú por favor. Un poco aquí y un poco allá pero finalmente para ninguno de los lados, un poco hombre y un poco mujer… un poco de razón y corazón. A veces me desordeno más aún y me polarizo, ahí en ese preciso momento…

Te recuerdo con cariño, por favor no desaparezcas de mi.

Un viaje...

.
Las sonrisas que brillan bajo los fríos rayos del sol en invierno se comprimen, se compactan para dar el calor necesario a unos pocos, esos pocos que recogen las penas escarchadas en el suelo, en la tierra, en las dudas y en el sin sabor.
Se compactan las palabras que antes fueron un largo discurso, sin perder su sentido ni su intensidad. Se aglomeran las manos en el cielo, las manos de simpleza y bondad. Las carcajadas del por que vivir afloran dentro de las palmas justas que las saben sostener.
.

...para dar paso al silencio.