A veces, hay certezas propias en la vida, que uno dice y nadie cree... hasta que un día, frente a sus ojos se confirman. Las manchas de la piel, con el tiempo crean mapas que te llevan a la misma dirección que entre intensos llantos vislumbraste... porque antes habría dolido, porque antes te habrían deshecho haciéndote un desecho de lo enorme que habrías podido llegar a ser. Ve los colores tal cual, tal y como son. Los tres no, no son en vano, aunque hay muchas cosas que hagan creer que las casualidades existen. NO, NADA ES POR QUE SI.
No tengan cuidado, ahora no... la fortaleza no es la que uno cree que el otro tiene, no es lo que uno cree que el otro puede soportar.
El dolor no es malo, doler te hace grande... doler.
No sequen ahora las lágrimas que antes cayeron, por astucia, por intuición, por lo que sea que haya sido. Ahora no.
No hay nada especial para decirte esta noche, nada que quiera que sepas... nada basta, nada queda.
Los días, la lluvia, mis pies y manos frías me confirman que siento a cabalidad y que no hay nada de malo en eso, nada malo para mi.
El dolor de mis mandíbulas... es el mejor que he sentido y el único que iguala las 100 abdominales diarias que debería hacer. La risa es un buena terapia, la honestidad también, no con el resto... sino que con uno mismo.
Pude hablar miles de brujerías por segundo, si, puedo estar enferma de la cabeza, pero equivocada no tanto. Créeme, aunque cuando mis certezas se confirmen frente a tu ojos yo no pueda verlas.
Gracias Giavelli, gracias Landaeta, gracias Susana.
No tengan cuidado, ahora no... la fortaleza no es la que uno cree que el otro tiene, no es lo que uno cree que el otro puede soportar.
El dolor no es malo, doler te hace grande... doler.
No sequen ahora las lágrimas que antes cayeron, por astucia, por intuición, por lo que sea que haya sido. Ahora no.
No hay nada especial para decirte esta noche, nada que quiera que sepas... nada basta, nada queda.
Los días, la lluvia, mis pies y manos frías me confirman que siento a cabalidad y que no hay nada de malo en eso, nada malo para mi.
El dolor de mis mandíbulas... es el mejor que he sentido y el único que iguala las 100 abdominales diarias que debería hacer. La risa es un buena terapia, la honestidad también, no con el resto... sino que con uno mismo.
Pude hablar miles de brujerías por segundo, si, puedo estar enferma de la cabeza, pero equivocada no tanto. Créeme, aunque cuando mis certezas se confirmen frente a tu ojos yo no pueda verlas.
Gracias Giavelli, gracias Landaeta, gracias Susana.