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Estaba almorzando, sin muchas ganas, la verdad es que el calor, la resaca, y la flojera propia del día domingo hacían que levantara el tenedor sin muchas ganas para llevarme a la boca el pollo asado y el tomate que me serví. Y pensaba mientras sonaban de fondo los platos, los tenedores, el jugo llenando los vasos, en el tiempo, en las cosas varias que han pasado en mi tiempo, las horrendas transformaciones de las personas, de los momentos, de como las caricias pasan a ser escofinas en la piel...por culpa del tiempo, del tiempo que es lo único que no se detiene jamás... porque hasta la sangre que corre por nuestras venas se detendrá en algún momento. Y pensaba en el pasado, en mi presente, en lo que quiero hacer, en lo que debo hacer, en lo que tengo que hacer y en lo que finalmente hago y que a veces resulta ser ninguna de las anteriores, porque es inesperado, desconocido hasta después de hecho... la esencia.
Pensaba también en algo súper próximo, ¿que haría después de almuerzo?, después de pararme de la mesa. Y me dieron una ganas locas de leer, ¡eso!... buscare un libro en el mueble y veré si encuentro alguno que me tinque... porque hasta para eso soy tincá, hasta para elegir un titulo... y me iré a una plaza, a algún pasto, ojala parecido a "Pasto del corazón" que tanto extraño y que por culpa del tiempo no regresara, me perderé en sus hojas... ojala sea divertido si, quiero una historia... una buena historia que no me suelte, que no me permita dejar de leer, y adorne mi presente.
Me pare antes de lo apropiado de la mesa, me lo advirtió su vocecita molesta cuando dijo: "Y te paraste de la mesa", (¿como? pensé, si estaba sentada en la silla no en la mesa xD) ¿No vas a comer postre?. A los minutos regrese, hice un amage con una cerezas... y me pare frente al mueble a ver si algo encontraba. Estaba la colección de Marcela Serrano que saco el diario
Hacía tanto calor afuera que en la búsqueda de un buen pasto me derretiría si que opte por tirarme en la cama a leer, y en la página veinticuatro encontré estas líneas:
“Una mujer es la historia de sus actos y pensamientos, de sus células y neuronas, de sus heridas y entusiasmos, de sus amores y desamores. Una mujer es inevitablemente la historia de su vientre, de las semillas que en él fecundaron, o no lo hicieron, o dejaron de hacerlo, y del momento aquel, el único en que se es diosa. Una mujer es la historia de lo pequeño, lo trivial, lo cotidiano, la suma de lo callado. Una mujer es siempre la historia de muchos hombres. Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y es la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior para que ella naciera: una mujer es la historia de su sangre. Pero también es la historia de una conciencia y de sus luchas interiores. También una mujer es la historia de su utopía.”
Admito que lo releí 5 veces, y cada vez me gusto mas el párrafo, la historia de comienzo se ve buena, entretenida, de hecho me acorde de Maca… mi querida princesa, si que cuando lo termine lo mas probable es que se lo recomiende porque de principio cuanta la historia de dos amigas, una guarda los escritos secretos de la otra, sus tesoros. Chori…
Leí unas hojas mas, me fume un cigarrillo, me acorde que amage el postre, que los dos por uno son dignos de una princesa, que dicen que, la tercera es la vencida, que mañana empieza el verano, lo que significa que termina, como diría Javiera Parra, la maldita primavera y que soy una victima del tiempo, del bendito tiempo!!
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