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Dejo los días como la semilla de la esencia
Que se dejó caer en tus labios,
Como las palabras que al enredarse sesgaron la voz
Dejo las risas que erizaron en algún momento nuestra piel
Y que me embelesaron para volver a creer.
Dejo mis caricias en tu espalda repartidas,
De recuerdo por si un día me quieres recordar,
Recordar que un día de octubre
En tu fondo blanco yo quise dibujar.
Y me tomo de tus actos primerizos
Esos que en silencio dejaste decantar
Para que cuando retornen me escuches susurrar
Por los rincones donde salieron mis mostacillas a danzar
Dejo mi retórica molesta
Como señuelo para que pienses en lo que pudimos ser
Dejo también tus ojos en silencio,
Tanto porque quiero como porque no los dejaste ceder
Dejo sentenciadas las sombras frías
Para que no te vuelvan a asustar y
Para que tu tristeza un día les haga compañía
Y no la dejen regresar…
Dejo los colores de mis ropas
Difundidos entre tu ternura
Con la esperanza de que en las noches puedan germinar
Y acompañar tus sueños y pesadillas
En los vuelos que tiendes dar.
Dejo mis verdades disueltas entre lágrimas
En tus murallas para no anular lo que paso
Y mostrarte que entre mascaras,
a veces, duele el corazón.
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