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Por suerte era una noche fría y tus ojos estaban cansados, si no, habría amanecido conversando, y el camino a mi casa hubiese sido mas extenso y no habría alcanzado a recordar las palabras para poder, como quería, escribir. Y la luna era gigante, si que no me dio miedo, aunque el misterio fuera súper desleal y me dejara sola...
Resulta curioso el modo en el que las recompensas y respuestas resaltan de nuestras palabras, me gusta, seria fabuloso que todo pudieran descubrir lo deliciosa y enorme que puede ser nuestra voz si se quiere escuchar, si la queremos escuchar.
Creo que en definitiva, las cosas no son tan complejas, admito que me gustan los recobecos y averiguar una que otra cosa, pero que rico es darse cuenta cuando es necesario parar, porque simplemente no hay nada mas grato e ingrato que descubrir. Y pasa...
Como una vez lo escribí, de mi puño y letra... estrellas hay muchas pero no todas son igual de brillantes ni del mismo tamaño, aun así no dejan de ser estrellas... y hay varias doradas que brillan en mi techo!
Me enseñas siempre muchas cosas.
Descansa.
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