martes, 28 de julio de 2009

Copiloto: piloto auxiliar.
Piloto: El que guía o dirige…
Corazón: Víscera torácica, hueca y muscular…
Razón: Facultad por medio de la cual puede el hombre discurrir y juzgar.

De amor y odio. (En construcción)

Nuevamente pienso y en definitiva creo, que llegar a las nubes es sensacional, pensar todo y pensar nada, nadar por lo que llamas liquidez, que por cierto nunca e entendido en totalidad. Creo que nunca descubrirás mis secretos, aunque la verdad verdad, ya eres dueño de la mitad de ellos. Y no porque yo te los haya confiado, por eso te odio. Ya te lo he dicho antes.
A veces me gustaría que no te fueras nunca… que siguieras haciéndote el amable y dulce, que siguieras haciéndote interés en mis palabras y letras. Y otras veces me dan ganas de que desaparezcas para no escuchar ni tu voz ni tu risa idiota, durante los próximos cincuenta y cinco años.
Si un día todo esto se sabe, si algún día todo esto cobra el sentido oculto y soñado que nos empeñamos en tenerle, si todo esto algún día se hace realidad, quiero que tenga tu firma, por favor. Ya te e nombrado antes, ya te lo dije en tu cara.
Pensando en tu ansiedad frente a mi libertad, conoces todos mis motivos. Conoces incluso más que yo, así que, definitivamente o buscas la manera correcta de convencerme o lo dejas así… sin ningún tipo de revolución.
Revolución y tolerancia no van de la mano… y yo soy demasiado tolerante a veces, por eso creo que tus ganas de que sea revolucionaria nunca van a ser hartadas.
Tu bien lo dijiste, mi abuelo sabía que eras, sabía quien eras… y viste la tolerancia, la capacidad de entender, creo que por eso, años atrás se salvo de ser uno mas. Y creo que, si ya no paso para mi generación su inteligencia, de la que estoy segura que no tengo ni la décima parte… herede en exceso su tolerancia.
Si tú supieras cual es el mayor de sus dolores, lo pávido que fue, lo aprensivo e indolente… la crudeza de sus enseñanzas. Cuantas cosas tuvieron que pasar en su pasado para ser ahora todo lo que es.

La mezcla imperfecta bajo tierra, ella en un bote y yo en una nave.

No podía correr para quedar dentro de las rejas… paso en banda dos veces casi tres escalones, la tercera se sentó. Y recordé la justicia… ¿justicia? me avisas. Había olvidado que hacer en estos casos. En otra instancia te habría acompañado, en esta, ándate sola, para que aprendas. Léeme… léeme… ya po’ léeme. Si toy’ bien, te toy’ leseando… Y respira profundo, inhala y exhala, tiritan sus labios. Del dos… se ríe y se ríe… por favor cállate. Esto te jugara en contra princesa, durante los próximos seis meses, te tendrás que comer mis palabras que por cierto serán muy acidas,
n o r m a l !!, ¡no!, me dice, durante los tres años que quedan mejor. Bacilá!
Guardame torta, pero me guardai'. Ahora no es nave es fuerza aérea, caminata de carnaval, baila que te baila de un lado a otro. Ahhhh! Me enrede… se miró los pies. Me pise el cordón. Lo peor fue ver sus zapatillas, y ver que el cordón desabrochado no alcanzaba a llegar ni a la mitad de su tobillo, ¿Cómo lo pisó? Solo ella lo sabe. No te rías… que me da risa tu risa.
Me siento mal, me quiero sentar.
También trato de llorar… serena princesa, no pudiste.

La duda de los motivos.

No creo en nada de ti, porque los motivos de tus palabras son tan contradictorios a la realidad, no a la mía… sino que a tu realidad de quejas y rabias. Como me dices que quieres caminar, si estando de pie la tierra empieza a ceder bajo tus zapatos y te entierras, como me dices que quieres volar si has cortado una a una las plumas de tus brazos, como me dices que quieres hablar si cuando lo haces no te entiendes ni tú misma. Como dices que quieres amar si nada de lo que haces lo mueve el corazón.
Tus motivos son mis dudas.