Las palabras vuelven a la lengua y las lágrimas a los ojos, los silencios a los bullicios y tus labios resecos, un sollozo igual a la primera vez, importancia y enormidad, Disminución hasta las lágrimas que cayeron en tu brazo, el brazo fuerte y malvado, el abrazo dulce de un buen final. Que piensen mil cosas todos, que digan sin sentido todas las palabras, que hagan los gestos inútiles, si no están en mis zapatos, zapatos con historia. Historia mía, historia tuya, historia mía.
Fue la mejor vez con el mejor de los finales, sin estrellas, sin mentiras, con la enormidad al reverso como sello.
Las frazadas nunca están heladas como las sabanas, y a mi el frío me apesta.