No quiero dejarme llevar por sus labios, esos dulces y carnoso labios que me incitan a dejarlo todo y perderme. A no ser consecuente, a ser agua y evaporarme con el calor de su piel y dejar de existir. Me cansa, me hincha, me atrapa, me atrapan, me ahogan, lentamente me matan. Me matan y duele, los odio.
Me comprende, no lo supo pero su deliciosa voz alegre que tanto extraño y nunca tengo me lleno tan dentro, tan fuerte. Armo pieza a pieza el desastre de mí que quedo después de tanta rabia. Me sorprendió, me encanto… me siento encantada por el, casi igual que ese tiempo que pensé que no volvería, ese aire de nuestros buenos momentos me dio calma y sueño, dulce sueño que al terminar me restregara nuevamente en la cara esto que odio. Mis alas, mis alas coartadas, derrotadas y nuevamente dolerán, me arderán, las rasgaran y volverá ese dolor a matarme lentamente y los volveré a odiar y con sus palabras me harán mas picadillo y no ven!! No ven lo que duele, lo que me dañan y como con su venenosa dulzura me arañan. No quiero que logren su cometido absurdo; su perfecta mezcla de cobardía envidia y egoísmo. No quiero y no solo porque es maldito para mí, no porque sea algo de gusto sino porque me destroza poco a poco, porque obligan a que mi esencia deje de ser y me pudra y puedan envenenarme. Juro no les daré en el gusto. Aun si quedo en el camino de no verlos disfrutar su triunfo tendré paz. Algún día la tendré completamente y será eterna, tan eterno será mi vuelo que talvez no regresare y tú, tú tendrás esos cristales en tu cuerpo, repartidos con delicadeza en todo tu cuerpo en la enormidad que cubren tus caricias, en la enormidad de tu voz que dijo: amor duerme tranquila. Ahí te ame.
Me comprende, no lo supo pero su deliciosa voz alegre que tanto extraño y nunca tengo me lleno tan dentro, tan fuerte. Armo pieza a pieza el desastre de mí que quedo después de tanta rabia. Me sorprendió, me encanto… me siento encantada por el, casi igual que ese tiempo que pensé que no volvería, ese aire de nuestros buenos momentos me dio calma y sueño, dulce sueño que al terminar me restregara nuevamente en la cara esto que odio. Mis alas, mis alas coartadas, derrotadas y nuevamente dolerán, me arderán, las rasgaran y volverá ese dolor a matarme lentamente y los volveré a odiar y con sus palabras me harán mas picadillo y no ven!! No ven lo que duele, lo que me dañan y como con su venenosa dulzura me arañan. No quiero que logren su cometido absurdo; su perfecta mezcla de cobardía envidia y egoísmo. No quiero y no solo porque es maldito para mí, no porque sea algo de gusto sino porque me destroza poco a poco, porque obligan a que mi esencia deje de ser y me pudra y puedan envenenarme. Juro no les daré en el gusto. Aun si quedo en el camino de no verlos disfrutar su triunfo tendré paz. Algún día la tendré completamente y será eterna, tan eterno será mi vuelo que talvez no regresare y tú, tú tendrás esos cristales en tu cuerpo, repartidos con delicadeza en todo tu cuerpo en la enormidad que cubren tus caricias, en la enormidad de tu voz que dijo: amor duerme tranquila. Ahí te ame.
No hay comentarios:
Publicar un comentario