miércoles, 1 de abril de 2009

El día aquel.

Pretendo que no me fastidies con todo eso que deje de hacer por ti y que ahora lo mas probable es que te mate… no quiero oír tus suspiros nuevamente y recordar que el primero y ultimo selló todo lo que creí que seria eterno, descuidaste cada segundo que pudo ser raíz del árbol mas frondoso, por asustadizo.
No entiendo como me secaba entre tanta humedad… entre tanta amena humedad deje que mi piel se transformara en un papel viejo y arrugado, desgastado. Me da miedo pensar que realmente fue correcto todo lo que pensé y madure y que dio todo este terrible proceso como resultado. Los días pasan igual, cada segundo pasa igual que antes, pero ahora me dejan un distinto sabor, afable sabor que me da escalofrío. No me desolare pensando como tocarte y hacerte sentir exactamente lo que siento, porque ya no lo necesito, no me hace falta, porque dentro de todo lo bueno de lo nuestro, ¿realmente hubo algo sagradamente mutuo? Si hubo cosas grandes, tan inmensas como el sueño que se destruyo frente a nosotros, rasguñándonos y burlándose de mí. Ahhhhh!

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