jueves, 25 de noviembre de 2010

Mis ganas inmensas.

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Certeros los rayos se clavaban y brillaban mis pupilas, livianos los poros seguían el vaivén, retorcida entera retorcida hasta caer al fin. Caer, caer en ti, caer en mi, en lo que tengo de nosotros en lo que tengo de lo que no fui.

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En los rincones de mis carcajadas inmensas, en los secretos que sin querer oí, en las palmas de las caricias mas burlescas, en los ojos hirviendo, en la lengua enredada, en los labios temblando y pestañas inundadas, en lo mas alto de mis pesadillas, en el temblor aquel… ahí. Ahí mismo donde se hicieron las promesas, de peso en mi, livianas en ti, ahí en el principio bendito, en la punta de mi nariz. Ahí… descansa agotada lo que fue tu enormidad.

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