Me perdí ya en un inmenso sollozo, apreté mis manos, mis labios y regrese… regrese y enterré en lo mas profundo nuestra fortuna de secretos, de recuerdos, de nuestros recuerdos, entre las rocas, entre las ramas de los árboles, las nubes de mosquitos y nuestro olor.
Y regrese en silencio y escribí nuestras ultimas letras. La naturaleza me acompaño en la marcha, en silencio, en silencio enterré con mis manos nuestra historia, porque una de mis certezas es que efectivamente esa si fue nuestra.
Y hoy regreso otra vez, en otra época, cargando nuevas cicatrices, uno que otro dolor, sonrisas, alegrías, palabras necias, retórica molesta, muchas dudas y la misma piel, para aprovecharme de la naturaleza la única que es sensata solo porque es. Y la vulnero y le suplico que deshaga pronto el baúl… como el que le entregué años atrás.
Te agradezco el brillo de mi pelo húmedo bajo la lluvia, agradezco el manoseo de las palabras bonitas y la utilización de las malditas en los momentos que no regresaran más.
Y con mi piel de gallina bajo las nubes, me conoce… porque sabe que los buenos lugares no existen por si mismos si no que, uno los adapta a la perfección. Mi momento perfecto, mi lugar perfecto, mis perfecciones hacen que quiera escribir… lamento que no quieras escuchar tantas cosas que quiero conversarte.
No se equivoco cuando dijo que nos ayudaríamos a sanar.
Este es mi lugar perfecto.
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