viernes, 9 de octubre de 2009

Siempre hay tiempo para un buen té.



Este es el inicio mas contradictorio de lo que alguna vez haya escrito, hoy realmente no hay tiempo para un buen té, porque la verdad habría sido un buen té, pero tengo un cigarrillo en mi mano quemándose y en siete esperando en la cajetilla, (wow!, en tan poco rato me fume 13), en definitiva el buen té tendrá que esperar a que la nube que me rodea y en la que floto se desvanezca.

La nube es bastante poderosa, me eleva lo suficientemente alto como para distinguir aquello que ordena mi vida, que me sitúa donde debo estar y me hace disfrutar lo indisfrutable. Es por eso que comprendo de un modo distinto, diré que del modo que se adapta a mi naturaleza.

Creo que nunca podré hacerte cambiar de opinión y la verdad es que poco me interesa, porque sencillamente comprendo el porque. Hace tiempo que deje de creer en la cosas con que antes pudiste deslumbrar, a mi no me deslumbran tanto, a mi no me convencen algunas cosas clichés’, talvez eso te convencería, talvez que me perdiera en las palabras dichas, de las que no sabes el porque. Yo te lo digo, yo te lo cuento, ahora soy difícil de convencer, hace un tiempo deje de hacer las cosas por el otro… me refiero a cosas sin querer. No me presiona el desagrado, siempre hay una mejor forma de ser. Decir lo que molesta, aceptando que al otro pueden molestarle cosas también, creo que fué la culpa de Nacho hacerme creer en dos nuevos derechos humanos.


Tolerancia señoras y señores!, (aplausos).

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