Y vienen despacio los cretinos
pensando, mientras dan sus pasos,
que son invisibles.
No los escucho inofensivos.
Con ojos saltones imperturbables
y manos cínicas apretadas,
pensamientos perdidos,
labios rabiosos.
Furia con pestañas,
desprecio los mira con
silbidos palpitantes.
Corridos justo
junto a los pedazos repartidos
en los días.
Las caricias de nunca
la nada de siempre.
Con cautela, en cuatro patas avanza la bestia, distante, insolente, descalza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario